30 marzo 2009

¡El triceratops caminando!


Si quieres ver a un triceratops caminando, clica aquí. ¡Es monstruoso!
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Memory polar

Haz concordar las imágenes de los animales del polo, ¡pero cuidado que te congelas! Clica aquí para entrar.
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27 marzo 2009

El Museo de Arte Infantil


Se ha inaugurado el Museo de Arte Infantil en la Universidad Complutense de Madrid, el primer centro de estas características en España, con una amplia oferta pedagógica. Más información: www.ucm.es
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La Caperucita Roja electrónica

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Taller didáctico sobre la exposición Imi Knoebel. A partir de los 5 años en Valencia

En el taller didáctico creado para la exposición de Imi Knoebel se trabajará a partir de las premisas estéticas y geométricas del artista en busca de la pureza de la obra. Para ello se utilizarán materiales acumulados en una parte del taller; entre ellos: rectángulos de aspecto metálico, evocando al aluminio que es el soporte que normalmente utiliza Knoebel para construir sus obras; rectángulos de diferentes tamaños y colores, etc. para componer la obra. Estas formas están sacadas de una retícula sobre la cual se podrán realizar infinitas combinaciones de formas y colores.

También se tendrán en cuenta la superposición de elementos, ya que todos los rectángulos de colores están montados sobre un cartón gris que podrá alterar el volumen de nuestra obra. Una vez realizada la obra los participantes se la podrán llevar a casa.

INFORMACIÓN Y RESERVAS: 96 381 39 93
Horario de atención telefónica:
- Lunes - jueves de 9 -14 h y de 16 a 19 h.
- Viernes de 9 - 14 h.

EDAD:
A partir de 5 años. Los talleres familiares no tienen límite de edad. Los menores de 12 años irán acompañados de adultos.

Horario del taller:
- Lunes-viernes: 10-13 h. y 16 -19 h. Grupos concertados.
- Sábados, domingos y festivos: 11:30 -12: 30 h. Familias.
Horario y Visitas guiadas a la exposición

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Hatshepsut, una mujer en el trono de Egipto


¿Qué llevó a la reina Hatshepsut a convertirse en faraón del Antiguo Egipto? La verdadera historia de la mujer que durante 21 años dirigió el país del Nilo ha sido desvelada. La identificación de sus restos, hallados en una tumba menor del Valle de los Reyes, ha rescatado a la legendaria monarca del olvido al que fue relegada por Tutmosis III, su hijastro y sucesor en el trono. Por Chip Brown

Había algo en las puntas de los dedos que resultaba extrañamente conmovedor. Del resto de su cuerpo había desaparecido hasta el último rastro de belleza y humanidad. El lino deshilachado alrededor del cuello era como una caricatura de la elegancia. La boca, con el labio superior caído sobre el inferior, era un gesto atroz (la oclusión dental defectuosa era una característica de su famosa estirpe). Las cuencas de los ojos estaban rellenas de ciega resina negra, y las fosas nasales, taponadas con apretados rollos de tela. La oreja izquierda se había hundido en la carne de la sien, y la cabeza estaba prácticamente calva. Me incliné sobre la vitrina abierta del Museo Egipcio de El Cairo y contemplé lo que con toda probabilidad es el cuerpo del faraón Hatshepsut, la extraordinaria mujer que gobernó Egipto desde 1479 hasta 1458 a.C. y que hoy es famosa no tanto por su reinado durante la edad de oro de la XVIII dinastía, como por haber tenido la audacia de asumir un papel masculino. No había en el aire ningún seductor perfume de mirra, sino un olor acre fermentado durante los muchos siglos que el cadáver pasó en una cueva de piedra caliza. No era fácil conciliar aquella visión con la idea de la gran estadista que vivió hace tiempo y de quien se dijo: «Mirarla era lo más hermoso de todo». El único rasgo humano era el brillo óseo de las puntas de los dedos sin uñas, donde la carne momificada se había retraído, creando la ilusión de una manicura que evocaba nuestra vanidad primigenia, nuestra frágil intimidad, nuestro breve y pasajero contacto con el mundo. El descubrimiento de la momia perdida de Hatshepsut saltó a los titulares hace dos veranos, pero la historia completa se dio a conocer poco a poco, con una trama propia de la serie CSI. La búsqueda de Hatshepsut ha demostrado hasta qué punto los escáneres y los termocicladores de ADN se han aliado con las palas y los cepillos de la arqueología tradicional.
Fuente: www.nationalgeographic.com.es
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25 marzo 2009

Escaner de mi elefante

En esta página puedes ver radiografías o scaners de un elefante, de una hamburguesa y de muchas cosas. Clica aquí.
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22 marzo 2009

Batalla naval con papel y lápiz


La Batalla naval es un juego de adivinación para dos participantes. Hoy en día se puede jugar a la batalla naval en internet (www.trucoteca.com), pero hasta que no se inventaron los juegos por ordenador, se jugaba con lápiz y papel.

Originalmente fue publicado por Milton Bradley Company en 1931.

Se compone de dos tableros por jugador, dividido cada uno en cuadrículas. Los tableros típicos son cuadrados de 10 por 10 casillas, y cada posición se identifica con números para las columnas ( de 1 a 10) y con letras para las filas (de la A a la J). En uno de los tableros el jugador acomoda sus barcos y registra los tiros del oponente. En el otro, se registran los tiros propios.

Antes de comenzar, cada jugador acomoda los barcos de manera que no lo vea el oponente, generalmente con el tablero en posición vertical como pizarra. Cada uno ocupa, según su modelo, una cierta cantidad de posiciones, ya sea horizontal o verticalmente. No se permiten lugares solapados, ya que cada uno ocupa posiciones únicas. Ambos participantes poseen y deben ubicar igual número de naves.

Una vez todas han sido situados se inicia una serie de rondas. En cada ronda, cada jugador en su turno indica una posición del tablero de su oponente. Si esa posición es ocupada por una parte de un barco, el oponente indica "averiado" (toque o tocado) y el atacante marca con rojo esa posición, con un pin o rellenándola con el lápiz o rotulador o bolígrafo. Cuando todas las posiciones de un mismo barco han sido dañadas debe indicarse "hundido" indicándoselo al atacante. Ahora bien, si la posición indicada, efectivamente, no posee un barco alojado, se indica con agua, y será marcada con un pin blanco.

Quien descubra primero todas las naves será el vencedor.
Fuente: es.wikipedia.org
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La bonita familia de las lenguas


Una familia de lenguas es un grupo de lenguas emparentadas históricamente y que parecen derivar de una lengua más antigua que diera lugar a diferentes lenguas, normalmente ininteligibles entre sí. Todos sus miembros derivan de un ancestro común.

La mayoría de lenguas no están aisladas, sino que forman grupos o familias para las que puede reconstruirse un origen común. El estudio sistemático de muchas familias ha permitido reconstruir las diversas protolenguas o lenguas ancestrales que habrían dado lugar a la familia y a las similaridades entre las lenguas de una misma familia.

El ancestro común a la mayoría de familias no es conocido o solo conocido de forma directa en pocas ocasiones ya que el registro histórico de la mayoría de las lenguas es muy corto. Es posible recuperar muchas de las características del ancestro común de lenguas relacionadas aplicando el llamado método comparativo –un procedimiento de reconstrucción desarrollado en el s. XIX por el lingüista August Schleicher. Las familias de lenguas pueden ser subdivididas en unidades menores, normalmente denominadas “ramas” (la historia de una familia de lenguas se representa frecuentemente como un árbol).

El ancestro común de una familia (o una rama) se conoce como "protolengua". Por ejemplo, la protolengua reconstruida de la bien conocida familia indoeuropea es llamada protoindoeuropeo (de la que no se conservan restos escritos ya que fue usada antes de la invención de la escritura). A veces una protolengua puede ser identificada con un lenguaje conocido. Así, los dialectos provinciales del latín ("latín vulgar") fueron origen de las lenguas romances modernas (castellano, francés, italiano, portugués, gallego, etc.). Es decir, la lengua "protorromance" es más o menos idéntica al latín vulgar o usado por el pueblo pero no idéntica al latín culto de los escritores clásicos.

Los dialectos del antiguo nórdico son la protolengua del noruego, el sueco, el danés y el islandés.

Las lenguas que no pueden ser clasificadas con seguridad en ninguna familia son llamadas lenguas aisladas.

Más allá del nivel de familia, se encuentran algunas similaridades aisladas que permiten pensar que muchas de las familias de lenguas podrían agruparse en macrofamilias o superfamilias.

Por su parte, una lengua aislada es una lengua natural para la que no se ha probado ningún parentesco con otra lengua viva o muerta. Presumiblemente, una lengua aislada es aquella que no pertenece a ninguna familia de lenguas propiamente dicha (es decir, es la única de su familia). El ainu, el euskera, el buruchasqui o burushaski y el sumerio son ejemplos de lenguas clasificadas frecuentemente como aisladas.

Fuente: es.wikipedia.org
Imagen: extremisimo.com
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21 marzo 2009

Cromosomos


Una buena idea de la tienda Kukutsumusu: una colección de camisetas estampadas por personalidades conocidas. Las ganancias irán a una ONG distinta cada vez. Puedes verlas todas en Kukutsumusu.
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19 marzo 2009

La evolución del hombre: una larga historia

Antes de nada he de decir que actualmente está candente el debate entre el creacionismo o diseño inteligente defendidas por los más creyentes, desde una óptica fundamentalista, y la teoría de la evolución de Charles Darwin. A mi modo de ver, aquellos que creen que Dios creó al hombre y el Universo pueden considerar como válidas también las teorías evolucionistas. Una cosa no contradice a la otra. La única discrepancia es la interpretación literal de los textos bíblicos que databan a la Tierra en torno a los 6.000 años en la época victoriana (S XIX) y la edad real de la Tierra. O la idea de que el mundo fuera creado en 7 días y la realidad. O que Dios participara en el diseño de cada ser y ser... La inconmensurable cantidad de especies que pueblan la Tierra hace que no podamos creer en ello... que debe haber algún otro "mecanismo"...
Pero más allá de todo esto, que Dios exista o no, no es algo que tenga relación con la teoría de la evolución y por lo tanto no hablaremos de ello aquí.

Hoy en día, la figura de Charles Darwin se ha convertido en universal por los cambios que supuso su obra en la sociedad de la época, tanto con respecto a cambios en la mentalidad victoriana (S XIX) como nuevas propuestas científicas que han dado pie a numerosas investigaciones en los últimos 150 años. Mucha gente no sabe que el destino de Charles Darwin se decidió de forma repentina y por un verdadero golpe de suerte. Tal como explica Alan Moorehead (1980) en su libro sobre la expedición del Beagle (1831-1836), el destino de Charles Darwin se dio cita un 5 de septiembre de 1831 en Londres durante una entrevista con el capitán Robert Fitzroy, capitán del barco Beagle.

Charles Darwin había nacido un 12 de febrero de 1809 en Shrewbury (Inglaterra) en una familia de seis hermanos, y con tradición médica. Su madre murió cuando era todavía muy joven, y sus hermanas se hicieron cargo de su formación. Hasta los 16 años asistió a la escuela local, hasta que en 1825 inicia sus estudios de Medicina ... en la Universidad de Edimburgo. Parece que los estudios de Medicina no le entusiasmaban, y que no podía soportar la simple visión de la sangre. Por eso, su padre le propuso hacer una carrera eclesiástica que no le impedía continuar con su gran pasión, que eran las ciencias naturales.

Por esta razón, se incorpora en 1827 al Christ’s College de Cambridge en donde sufrió por la falta de interés en el griego clásico. Pero su verdadera pasión eran las ciencias naturales, que se ampliaron con el conocimiento de su profesor de botánica, John Stevens Henslow (1796-1861), que lo introdujo en el saber naturalista. Lo acompañaba en sus salidas naturalistas y por las tardes en las barcas del río Cam. Darwin era conocido como “El hombre que pasea con Henslow".

Consiguió el grado en abril de 1831, y después acompañó a su profesor de Geología, Adam Sedgwick, en un viaje por el norte de Gales. Cuando llegó a finales de verano a su casa en Shrewsbury, encontró que había llegado una carta de Henslow, junto con otra de George Peacock, matemático y astrónomo de Cambridge que nombraba a los naturalistas que iban en los barcos. Henslow lo había recomendado para una plaza como naturalista sin sueldo a bordo del Beagle.

Su padre se lo prohibió porque eso arruinaba su carrera como futuro clérigo. A pesar de esta primera respuesta, con la ayuda de su tío Jos consiguió convencer a su padre para asistir a la entrevista con el capitán Robert Fitzroy. Aunque ambos personajes tenían caracteres y simpatías políticas diferentes, enseguida se gustaron. El capitán se dio cuenta de que estaba ante un joven entusiasta y de una inteligencia excepcional, pero no sabía si resistiría el viaje. Incluso le aconsejó que no se precipitara al tomar su decisión.

Al día siguiente se volvían a reunir y Charles aceptaba la propuesta, e inmediatamente escribía una carta a su casa para que le hicieran el equipaje: “Dile a Nancy que me haga cuanto antes mejor doce camisas en lugar de ocho; di a Edward que envíe mi bolsa de viaje (puede meter la llave dentro, atada con una cuerda), mis zapatillas, un par de zapatos ligeros para excursiones, mis libros en español, mi nuevo microscopio (de 6 pulgadas de largo por 3 o 4 de ancho) que tendrá que llenar con algodón, mi brújula geológica, mi padre sabe dónde está; un libro pequeño, si lo tengo en mi dormitorio, Taxidermy.”

Y así, un 11 de septiembre fueron a ver el Beagle al puerto de Plymouth...

En la época victoriana, una de las oportunidades –reservadas a las clases más acomodadas– de pasar a la posteridad o de hacer fortuna rápida era participar en una aventura: tenemos el caso del aristócratas o hijos de familias adineradas que se alistaban en la academia militar o naval con el fin de participar en misiones (capturas de barcos enemigos, colonización de nuevos territorios en ultramar, etc.) que les podían reportar ascensos –posición social– y riquezas –posición económica. Pero también tenemos el ejemplo de personajes, como el alemán Alexander von Humboldt (1769-1859), que dilapidó una fantástica herencia viajando como geógrafo y naturalista por muchas regiones del planeta con la única finalidad de satisfacer las ansias de observar e interpretar el mundo; una cosa que quedará reflejada sobre todo en su magna obra Cosmos (1845-1847).

En este sentido, Darwin estaba mucho más cerca del talante de Humboldt que de los aventureros con sentimiento de conquista y triunfo económico. Sin ir más lejos, después de leer en la Universidad de Cambridge las impresiones de Humboldt sobre una fructífera estancia científica en las Islas Canarias (recogidas en el libro Viaje en las regiones equinocciales del Nuevo Continente, 1799-1804), soñaba con emular el viaje al archipiélago de este eminente geógrafo y naturalista. Y es que, a pesar de poseer una formación troncal como teólogo, los profesores Adam Sedgwick y John S. Henslow canalizaron y dotaron de rigor científico aquella curiosidad que, ya desde muy pequeño, Darwin sentía por la naturaleza cuando sólo era un coleccionista compulsivo de escarabajos. Charles R. Darwin no era el prototipo de viajero aventurero cuando zarpó de Davenport (Reino Unido) el 27 de diciembre de 1831. De hecho, y en muchos sentidos, era un joven y delicado gentlemen británico acostumbrado a la buena vida y a una de sus grandes aficiones: la caza. Los marineros del Beagle, por ejemplo, a menudo encontraban al pálido Charles arqueado sobre la borda luchando contra los efectos de un perenne mareo que sorprendía y escandalizaba a los viejos lobos de mar.

Según la cronología del obispo de Ussher (1658), publicada como anexo a las biblias anglicanas ochocentistas, la Tierra y la vida se crearon en el año 4004 a. C. La aceptación de esta fecha suponía que, en tiempos de Darwin, la edad del planeta no llegaba a 6.000 años. Robert Fitzroy creía ciegamente en esta datación, y el teólogo naturalista del Beagle, a pesar de no ser tan ortodoxo como su capitán con respecto a la interpretación de los textos bíblicos que juntos comentaban en la cabina, seguramente no habría puesto nunca en duda la cronología mítica si no hubiera sido, precisamente, por una lectura providencial.

En efecto, al inicio del viaje, Fitzroy –años más tarde se arrepentiría de este beau geste– facilitó a Darwin el primer volumen de una obra que se acababa de publicar en el Reino Unido: Los principios de geología de Charles Lyell (1830).

El capitán del Beagle también era un gran amante de la historia natural y pensaba que el libro de Lyell –absolutamente revolucionario con respecto a los fundamentos de la geología moderna (estratificación, sedimentación, etc.)– podía ofrecer las claves para corroborar las grandes extinciones y creaciones que defendía un reconocido naturalista francés: George Cuvier. La teoría catastrofista de Cuvier planteaba que las formas vivas –creadas por la divinidad– habían sufrido momentos sucesivos de creación y extinción debidos a grandes fenómenos catastróficos ordenados en los últimos 6.000 años. Quizá Darwin, a lo largo de su periplo alrededor del planeta, podría encontrar las pruebas geológicas de algunos de estos momentos de extinción: los grandes diluvios. Pero el efecto deseado por Fitzroy fue totalmente el opuesto.

Después de leer y releer Los principios de geología (en una escala del Beagle obtendría el segundo volumen enviado por correo desde Inglaterra), Darwin quedó seducido por los planteamientos de Lyell: gracias a los estudios de geodinámica y estratigrafía se podía inferir que la edad de la Tierra era mucho más antigua que los 6.000 años defendidos por Ussher o Cuvier.

Darwin estaba en el momento y el lugar idóneos con el fin de verificarlo personalmente: aquel bergantín de Su Majestad recalaba día tras día en diferentes lugares donde se podía testimoniar que Lyell tenía razón. La historia y los cambios en el planeta se habían producido de forma gradual a lo largo de dilatados periodos de tiempo y por ninguna parte aparecían los vestigios de los diluvios bíblicos o las catástrofes de Cuvier. Nuestro viajero empezaba a perfilar un escenario ideal donde más tarde pudo ubicar a los actores que protagonizan una de las historias más bellas del mundo: la historia de la vida.

Darwin hizo muchas observaciones sobre geología, paleontología, botánica, zoología y etnología a lo largo de su viaje de circunnavegación a bordo del Beagle. Todo era nuevo para sus ojos...

... Darwin finaliza su viaje el día 2 de octubre de 1836, y aquí acabó, podríamos decirlo así, su vida viajera sobre el terreno. Afectado seguramente por el mal de Chagas (transmitido por la picadura de las chinches en Sudamérica), permaneció enfermo ya para siempre; una enfermedad crónica, sin embargo, que no le impidió alcanzar un récord aún no superado: escribir la mayor producción científica hasta hoy conocida.

... La leyenda dice que fue durante el viaje en el Beagle cuando a Darwin se le encendió la bombilla (el ¡eureka!) de lo que sería su gran teoría; concretamente, se habla de las famosas islas Galápagos, donde fondeó el 17 de septiembre de 1835. Ahora bien, aunque ciertos lugares, como las Galápagos, fueron proveedores de mucho espécimen y observaciones clave, la teoría darwiniana se gestó realmente en la seguridad del retorno y del hogar familiar. Entre otras cosas, porque Darwin todavía tenía que sufrir un proceso de reconversión ...

Charles R. Darwin sospechaba que, de la misma manera que los cambios geológicos eran graduales y lentos, las especies vivas también habían podido sufrir cambios graduales y lentos. Pero eso suponía una herejía: implicaba negar la inmutabilidad, el fijismo, de las especies creadas por Dios. Ésta no era una idea nueva. Entre otros, el naturalista francés Jean-Baptiste Lamarck había propuesto en su Filosofía zoológica (1809) una teoría sobre la evolución de las formas vivas: algunos animales, presionados por una necesidad, eran capaces de adaptar su anatomía a las demandas del medio y transmitir estos cambios a su descendencia. "La necesidad crea el órgano" sería la manera de resumir una atrevida teoría evolutiva según la cual, por ejemplo, la jirafa habría llegado a desarrollar un cuello largo a fuerza de estirarlo para comer las hojas más altas. El influyente George Cuvier se opuso a Lamarck y las aportaciones evolucionistas del segundo quedaron eclipsadas por el creacionismo y catastrofismo del primero. Darwin tenía que hacer frente a la visión fijista del mundo natural y la única manera de luchar contra lo que parecen gigantes, pero sólo son molinos de viento, era hacer valer algunos de los recursos que sin duda tiene el viaje cuando lo aplicamos a la ciencia: ampliar miras, abrir nuevos horizontes y aumentar el número de vestigios que necesita el investigador para afrontar una determinada perspectiva científica. Y Darwin lo aprovechó.

A las secuencias estratigráficas de muchas zonas estudiadas durante el viaje en el Beagle, Darwin pudo seguir los fósiles que, en cada estrato, se ordenaban en el tiempo. Eran los peldaños de aquellas escaleras geológicas que se sumergían en un pasado de miles y miles de años; unas escaleras que, lejos de probar la existencia de vacíos en el registro paleontológico que hablaran de catástrofes y extinciones globales, testimoniaban la continuidad y el cambio gradual en los seres vivos. Pero hacían falta pruebas no sólo del pasado sino también del presente. Y viajando de nuevo a las islas Galápagos, esta vez de forma virtual, comprendió el auténtico funcionamiento de la evolución mediante el estudio de especies actuales, como los pájaros pinzones.

Durante la estancia en las Galápagos, Darwin no otorgó demasiada importancia a los pinzones que había capturado en cada una de las islas visitadas y todos acabaron en un mismo saco con la etiqueta genérica de pinzones de las Galápagos. De vuelta en el Reino Unido, y advertido por el ornitólogo encargado de las colecciones del Beagle, supo que los pinzones de las Galápagos correspondían a más de una decena de especies. Este dato era providencial para demostrar las ideas sobre la evolución que bullían en la cabeza de Darwin: a partir de una hipotética población de pinzones ancestrales proveniente del continente (la costa occidental de Sudamérica), ¿podía ser que los pinzones hubieran evolucionado –como un árbol que extiende las ramas a partir de un tronco– en especies divergentes? Él pensó que sí.

Cada especie de pinzón poseía un tipo de pico característico (más corto o largo, más grácil o robusto, más delgado o ancho) perfectamente adaptado a las diversas necesidades de obtener alimento en islas y hábitats diferentes. Sin embargo, ¿no es lo mismo que ya había planteado Lamarck cuando hablaba de la jirafa y el alargamiento gradual del cuello ante la necesidad de comer las hojas de los árboles? No. El mecanismo evolutivo imaginado por Darwin era inédito; es lo que conocemos como teoría de la evolución mediante la selección natural. La necesidad no crea el órgano, no impulsa ningún cambio (lamarckismo), es la naturaleza la que selecciona una serie de modificaciones que sólo son producto del azar. Así, las mutaciones (genéticas) azarosas que favorecen la adaptación de un ser vivo en el seno de un determinado medio son seleccionadas y conservadas, y las mutaciones azarosas que no son aptas para la supervivencia son eliminadas. Por ejemplo, entre la descendencia de un pájaro que ha llegado a una nueva isla, un azaroso pico más corto y robusto es seleccionado y conservado en un hábitat donde sólo hay semillas muy duras, mientras que un azaroso pico largo y delgado, no apto para romper semillas duras, es eliminado: los individuos de pico potente podrán alimentarse y reproducirse, mientras que los de pico grácil no se reproducirán y desaparecerán. Hablamos de la supervivencia de los individuos más aptos y de la extinción de los menos aptos.

Finalmente, gracias al viaje de un gran naturalista, se podía afirmar que las formas vivas del planeta compartían un único origen a partir del cual habían ido evolucionando por selección natural; ...

Darwin no se decidió a publicar su obra más conocida, El origen de las especies, hasta el año 1859 (¡23 años más tarde de su gran viaje!). Buena parte del mérito lo debemos a otro naturalista, Alfred R. Wallace, a los amigos de Darwin, John S. Henslow, Charles Lyell, John D. Hooker y Thomas H. Huxley, y también a su mujer, Emma. Todos ellos consiguieron que Darwin venciera muchos miedos, ... y obsequiara a la humanidad con el manuscrito más importante y decisivo de la ciencia.
Pero el viaje virtual continuaba..., la especie humana todavía no había entrado en escena.

Aunque muchos seguidores y detractores continúan alimentando la idea de que Darwin acuñó la famosa expresión ¡venimos del mono! a partir del Origen de las especies, hay que decir que eso no es cierto. Justo en la penúltima página de aquel libro de más de 400, introdujo una única frase donde comentaba que quizás, algún día, su teoría ofrecería nueva luz sobre el origen de la humanidad. Un velado pero intencionado comentario que elevó las voces más críticas de los antievolucionistas temerosos de descubrir hasta dónde podía llegar la osadía darwinista. Y no se equivocaron. En el año 1871, Darwin, ya muy acostumbrado a las sátiras de la época, se atrevió a publicar El origen del hombre. En este manuscrito, el viejo naturalista –impedido físicamente– viajó racionalmente hasta tierras exóticas para afirmar que nuestra cuna se encontraba en África. ¿Cómo lo dedujo?

Primeramente, estudió la anatomía y el comportamiento de los animales que se parecían más a los humanos: chimpancés y gorilas. Resultaba evidente que los humanos compartíamos un mismo antepasado con los grandes simios: un ancestro común de aspecto absolutamente simiesco, a partir del cual habríamos evolucionado hasta llegar al homo sapiens. Entonces, si los chimpancés y los gorilas sólo los encontramos en África, la gran deducción de Darwin fue que, habiendo compartido un mismo ancestro, los orígenes de la humanidad sólo podían ser africanos.
Este pensamiento no sólo suponía un enorme y rompedor avance científico, sino que significaba una revolución social e ideológica en el contexto de una Europa colonial que se erigía como centro del mundo y como pueblo superior responsable del origen de la "raza" humana ...

Tomado de: cv.uoc.edu
Jordi Serrallonga
Orígens: univers, terra, vida, humanitat, 2007
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17 marzo 2009

Frutas y verduras en inglés


Clica en las imágenes para ampliar.
Fuente: picasaweb.google.com
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Canción del barquito chiquitito

Había una vez
un barquito chiquitito,
Había una vez
un barquito chiquitito,
Había una vez un barquito chiquitito,
que no podía, que no podía,
que no podía navegar

Pasaron una dos tres cuatro
cinco seis siete semanas
Pasaron una dos tres cuatro
cinco seis siete semanas
Pasaron una dos tres cuatro
cinco seis siete semanas

Y el barquito, chiquitito
no podía navegar.

Y si esta historia os parece corta
Y si esta historia os parece corta
Y si esta historia os parece corta

Volveremeos, volveremos, volveremos
a empezar.
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16 marzo 2009

La casa de Darwin


Podéis ver un precioso vídeo con imágenes de la casa de Charles Drawin, de quien ya hemos hablado en otras entradas, padre de la teoría evolucionista de las especies, en la web de la BBC. Clica aquí.
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Locos por la astronomía


Planímetro cartesiano

¿Sabéis lo que es un planímetro cartesiano? ¿No? ¿Sí? ¿No? ¿Sí? Pues tal y como he podido observar por la encuesta, la mayoría de vosotros/as querríais ser estrellas. No queda muy claro si estrellas de las del cielo o estrellas de cine, lo cual sería desde luego más espectacular, pero... dado que festejamos el Año Internacional de la Astronomía, os invito a que visitéis la colección de instrumentos a cual más extravagante del Instituto Geográfico Nacional. Clicad aquí y luego en la columna de la derecha en Museo Virtual. Que os divirtáis.
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Locos por la astronomíaSocialTwist Tell-a-Friend

Para Niños Con Cabeza en Generacionews

Me complace comunicaros que Para Niños Con Cabeza ha sido seleccionado por Generaciones Interactivas, una web con la que se pretende fomentar la interactividad entre mayores y niños a la hora de navegar por internet, jugar con videojuegos, ver la tele, a cargo de profesionales de distintos ámbitos (académicos, empresarial, docente) de Telefónica, la Universidad de Navarrra y la OUI (Organización Universitaria Interamericana), actualmente la única organización universitaria que abarca todo el continente americano.
Si queréis leer el artículo, clicad aquí: Generacionews nº13.
Podéis también hacer un recorrido por la web y participar en una encuesta para toda España. También hay una sección para niños, otros links, noticias, etc.
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14 marzo 2009

¿Aplaudidores?




¡La de cosas extrañas que se encuentran navegando por internet! Ahora encontré en esta página que se venden aplaudidores. No sabía lo que podían ser, pero ahora lo sé. A falta de manos, buenos son los aplaudidores, ¿verdad?
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10 marzo 2009

Yoga para niños


Ejercicio: La llama de la vela

Sentaos en el suelo, con la espalda recta y las piernas cruzadas. Antes de comenzar el ejercicio, enciende una vela y colócala sobre una silla o un taburete, a unos 40 centímetros de la cara, a la altura de los ojos. Dirigid la mirada al centro de la llama.

Mantened los músculos de la cara relajados y la mirada inmóvil, sin cerrar los párpados (si no conseguís mantener los ojos abiertos durante un tiempo bastante largo, podéis parpadear de vez en cuando). Debéis realizar el ejercicio respirando profundamente durante cinco minutos. Después, cerrad los ojos; seguiréis viendo la llama delante de vosotros.

Si os cae alguna lágrima, no os preocupéis; es algo absolutamente normal e indica que el ojo se está limpiando.

Beneficios

Este ejercicio calma las preocupaciones de la mente, así como las tensiones del cuerpo.

Es muy bueno para los ojos, ya que relaja las pupilas. De hecho, está recomendado para aquellas personas que tienen defectos visuales, pues refuerza los músculos oculares y mejora la calidad de la visión.

Más ejercicios de yoga para niños y mamás o papás en www.aquimama.com
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08 marzo 2009

Lullaby, Jack Johnson

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07 marzo 2009

Concurso de sellos Día de Internet


Con motivo de la celebración, el próximo día 17 de mayo, del Día de Internet, Correos, como patrocinador del certamen, quiere celebrar contigo este evento, invitándote a participar en el concurso "Diseña tu sello del Diadeinternet".

Con esta iniciativa, Correos quiere fomentar el uso de Internet en toda la sociedad, premiando los mejores diseños que se adapten a la estructura de un sello personalizado, y que mejor reflejen el mundo de esta tecnología de la información y comunicación.

Para ello, se han establecido dos categorías de participación:

* Para Centros Escolares y su alumnado (desde primaria a ESO), donde serán premiados, tanto el alumno ganador como el profesor que supervise los trabajos.
* Para particulares, donde podrá participar cualquier ciudadano residente en España

El plazo de presentación de trabajos se establece desde el 1 de marzo hasta el 15 de abril de 2009, ambos inclusive.

PREMIOS:

1. Cada uno de los accésit (9 por Categoría) recibirán enmarcado un pliego de 25 sellos de Correos, personalizados con su diseño.
2. El ganador de la categoría de Centros Escolares recibirá una consola de videojuegos y el profesor asignado al curso/alumno un ordenador portátil. Además, ambos recibirán un pliego de 25 sellos enmarcado con su diseño.
3. El ganador de la categoría particular, recibirá un ordenador portátil y un pliego de 25 sellos de Correos enmarcado con el diseño ganador.

Bases: www.correos.es
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01 marzo 2009

Aula de la Seguridad Social en España para niños


En esta página del Ministerio de Trabajo e Inmigración te cuentan en qué consiste la Seguridad Social en España. Clica aquí.
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